MÉTODOS DE CONTROL CONTRA PHYTOPHTHORA CINNAMOMI EN DEHESAS DE PRODUCCIÓN ECOLÓGICA

Las explotaciones agrosilvopastorales de dehesa (montados en Portugal) constituyen uno de los ecosistemas más característicos de la Península Ibérica. Están constituidas por cinco componentes básicos que se integran manteniendo el equilibrio ecológico del sistema: el estrato arbóreo, principalmente especies del género Quercus; Poa bulbosa y Trifolium subterraneum como las especies más abundantes en los pastos; matorral, constituido fundamentalmente por especies de Cistus; cultivos forrajeros de secano, principalmente trigo, avena, cebada, mezcla de veza y avena y altramuz, y la ganadería extensiva de porcino, ovino, bovino y caprino.

La dehesa es ante todo un sistema de producción ecológico, en el que se integra la conservación del arbolado, pastos y matorral, con la producción ganadera y así debe quedar reflejado en la nueva legislación que se está desarrollando actualmente a nivel estatal y autonómico. Además, cada vez es mayor el número de explotaciones de dehesa que se gestionan siguiendo los principios de la producción ecológica, ya que éstos son relativamente sencillos de implantar en este ecosistema, de por sí ecológico.

La desestabilización de alguno de los elementos que constituyen la dehesa, y que son la base de su sistema de producción, conlleva importantes daños en el ecosistema; lo que supone, además, la no sostenibilidad del sistema de producción ecológica y por lo tanto su abandono.

Desde principios de los años 90 se viene observando un severo decaimiento de los Quercus mediterráneos de las dehesas del sur de España y Portugal, originando una elevada mortalidad de encinas y alcornoques. Entre los factores asociados a este decaimiento, destaca por su importancia y gravedad, la podredumbre radical causada por el patógeno de suelo Phytophthora cinnamomi. Este oomiceto causa la muerte del arbolado, que según las condiciones ambientales puede ser un proceso de muerte lenta o de muerte súbita (en pocos meses). En ambos casos, los síntomas observados a nivel aéreo son amarillez y/o marchitez foliar, defoliación y muerte regresiva de brotes y ramas (puntisecado)  y a nivel radical, necrosis de las raicillas absorbentes y falta de las mismas.

Phytophthora cinnamomi es un patógeno de distribución mundial y difícil de controlar debido a su elevado número de huéspedes, la mayoría leñosos, aunque también afecta a algunas herbáceas, principalmente del genero Lupinus; su capacidad para sobrevivir en suelos mal drenados y encharcados y hasta profundidades considerables, etc.

La naturaleza del patosistema Quercus/Phytophthora, no permite la utilización de métodos de control como el establecimiento de cuarentenas o la aplicación de productos fitosanitarios químicos, por lo tanto debemos recurrir a un sistema de control que integre distintas alternativas de control cultural y/o biológico, para garantizar la supervivencia del arbolado y la continuidad del sistema de producción ecológico en las dehesas españolas.

En este trabajo se ha evaluado la efectividad de la fertilización cálcica y potásica para el control de la enfermedad radical mediante distintos experimentos. En primer lugar se ha testado la susceptibilidad a P. cinnamomi de plantones de encina normales, deficientes en K y deficientes en Ca. Las encinas deficientes en K mostraron niveles de Ca superiores a lo normal, y se mostraron tolerantes a la enfermedad. La deficiencia en Ca, sin embargo, no se tradujo en un mayor nivel de K y además indujo un pobre desarrollo radical, no apreciándose ningún efecto positivo en la resistencia del patógeno. Por lo tanto, una buena nutrición cálcica puede conferir a las encinas una mayor tolerancia a la enfermedad radical causada por el oomiceto.

También se ha estudiado el efecto in vitro de varios productos de calcio y potasio (CaO, CaCO3, CaCl2, Ca(NO3)2, CaSO4, KOH, KNO3, KCl, KIO3 y K2SO4) sobre el crecimiento micelial, producción de esporangios y clamidosporas (esporas de resistencia) y germinación de esporangios (producción de zoosporas, esporas infectivas) de P. cinnamomi. Aunque ninguno de los productos testados a pH~6 inhibió el crecimiento micelial del patógeno, el CaO, CaCO3, CaSO4, KOH y KIO3 inhibieron de forma eficaz la producción de esporangios, y por los tanto, serían capaces de disminuir o incluso anular la producción de zoosporas de P. cinnamomi, si bien no resultan tan efectivos en la inhibición de la germinación de los esporangios ya formados. El CaO, CaCO3, K2SO4 y CaCl2 inhibieron eficazmente la producción de clamidosporas. Finalmente se ha testado en efecto de los compuesto más eficaces en los ensayos in vitro (CaO, CaCO3, CaSO4, KOH y KIO3) sobre la densidad de inóculo en suelo y la infectividad de P. cinnamomi. Cada producto se añadió separadamente a suelo infestado con clamidosporas del patógeno a las dosis habitualmente empleadas en las dehesas. Dos semanas después de la adición de los productos, sólo los compuestos de potasio dieron lugar a una disminución significativa de la densidad de clamidosporas viables. En ese momento, los suelos fueron transferidos a macetas donde se plantaron encinas. Las plantas que crecieron en suelo infestado y no tratado mostraron niveles altos de síntomas foliares y radicales, mientras que las plantas que crecieron en suelos infestados tratados con fertilizantes (excepto KIO3), mostraron una reducción significativa de la severidad de síntomas.

Estos resultados indican que la aplicación de enmiendas calizas, CaO y CaCO3 fundamentalmente, aunque también CaSO4 y KOH, a los suelos de dehesa infestados por el patógeno P. cinnamomi, por su elevada capacidad de inhibición de la producción de esporangios y clamidosporas, podrían constituir un tratamiento efectivo contra la podredumbre radical, reduciendo la incidencia de esta grave enfermedad.

Por otra parte, en la dehesa se realizan cultivos forrajeros de secano para cubrir los períodos de falta de alimento para el ganado, de manera que no sea necesario aportar piensos de producción externa. Sin embargo, es necesario evaluar la susceptibilidad de los principales cultivos, trigo, veza, avena y altramuz amarillo, a la podredumbre radical causada por P. cinnamomi y su influencia en la epidemiología de la enfermedad radical de la encina.

En dehesas con el arbolado afectado por la enfermedad y en las que se cultivaba el altramuz amarillo, se observó la aparición de rodales de altramuz con síntomas de podredumbre radical. Además P. cinnamomi se aisló de las raíces de estas plantas de altramuz.

Mediante inoculaciones artificiales de los cuatro cultivos más frecuentes en la dehesa, trigo, avena, veza y cuatro cultivares distintos de altramuz amarillo: Juno, Cardiga, Nacional y Paris, se obtuvieron aislamientos positivos de P. cinnamomi en las raíces de altramuz (sintomático, independientemente del cultivar), y veza (asintomática), pero nunca en las raíces de trigo y avena (asintomáticas). En altramuz y veza P. cinnamomi colonizó el interior de las raíces, desarrollando hinchazones hifales y clamidosporas solamente en el altramuz. A partir de ensayos de infección in vitro se evaluó el efecto de los cuatro cultivos en la producción de zoosporas de P. cinnamomi. Los resultados mostraron que el altramuz es capaz de estimular la producción de zoosporas frente a la veza, el trigo y la avena. Se demostró que al contrario que el altramuz, la veza no produce incrementos significativos de la densidad y viabilidad de las clamidosporas del patógeno en suelo. La veza crecida en sustrato infestado muestra una severidad de síntomas a nivel aéreo y radical muy leves y significativamente menores que el altramuz infectado.

Además, en las dehesas que mostraban distinto grado de defoliación del arbolado y en las que se cultivaba altramuz amarillo, el aislamiento y conteo de colonias de P. cinnamomi a partir de muestras de suelo ha mostrado la capacidad de esta leguminosa para mantener o incrementar la densidad de inóculo en campo y así favorecer la infección de las encinas.

Podemos concluir que el cultivo del trigo, la avena e incluso de la veza pueden ser una buena alternativa al altramuz en las dehesas afectadas por la podredumbre radical de los Quercus.