Glosario de «greenwashing»o blanqueo ecológico
Elaboración tradicional. Recetas de la abuela. Hecho como en casa. Son términos evocadores a los sabores de siempre, a la cocina lenta e incluso a ingredientes seleccionados.
Reduciendo el significado de la RAE de tradición, nos quedaríamos con «hecho de generación en generación».
Entonces, ¿qué es la etiqueta tradicional? ¿es ecológica? Pues ya vemos que se trata de conceptos convivientes con connotaciones diferentes. El producto ecológico puede ser tradicional o no, pues actualmente la innovación en alimentos (y sistemas de producción) es mayor que nunca.
Sin embargo, la producción ecológica sí podría considerarse originalmente tradicional si pensamos en como nuestros antepasados labradores hacían un uso de la tierra más respetuoso con el medio ambiente (sin que ellos supieran todavía la importancia de la conservación del propio medio y el impacto en el cambio climático).
El etiquetado tradicional, a secas, puede aplicar a muchos motivos: horno de leña, receta medieval, amasado a mano pero en ningún momento será ecológico si no se indica explícitamente y se muestra con el logo de la Eurohoja. Es decir, ese alimento «tradicional» continúa usando fertilizantes, sistemas de cultivo intensivo, semillas modificadas genéticamente, etc.
El término «tradicional» genera una falsa confianza en el consumidor, trasladando una aparente sensación de producción y transformación natural y sostenible.
Según la normativa europea, la producción ecológica consiste en un sistema general que combina las mejores prácticas en materia de medioambiente y clima, un elevado nivel de biodiversidad, la conservación de los recursos naturales y la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y sobre producción sin uso de pesticidas ni químicos.